“Ser una persona es tener una historia que contar.”  Isak Denison

Este taller parte de la premisa de que la semilla de una historia habita cada momento en que nos haya poblado una emoción profunda. En pareja y en círculo, los participantes rescatarán un momento vivido que registren como significativo, lo enmarcarán en el tiempo y el lugar más microscópicamente cierto posible, y sondearán su esencia. 

Trabajarán con elementos de la estructura dramática y con su memoria sensorial y emotiva. En todo momento, seguirán instrucciones para asegurarse de explorar, contar y escuchar, en un clima de cuidado y respeto. Y hacia el fin del taller, habrán transformado en una pieza oral de relato lo vivido y lo sentido.

 

Mínimo de participantes: 6
Máximo de participantes: 12
Formato: Una jornada