“Se necesitan mil voces para contar una historia”. Proverbio indígena americano

Una historia reviste poder. Infunde ira. Invoca al amor. Frustra. Celebra lo posible. Cultiva el miedo. Imparte alegría. Nos impulsa. Nos impide avanzar. Libra una guerra. Exhorta a la paz. Somos las historias que escuchamos, creemos y contamos. Iluminarlas opera cambios. Estos talleres exploran las historias que (nos) contamos como comunidad, las historias que – como individuos, familias, escuelas, países, organizaciones – ayudamos a difundir o silenciar.

El retrato de la paz

La aldea salvada